A mi abuelo Manuel Aguilar Lecha
Ésta podría ser la foto de un diccionario un poco viejo cualquiera. Pero no lo es. Este diccionario era de mi abuelo y, ahora, lo guardo yo como un tesoro que me trae su recuerdo, sus valores y lo que me enseñó.
Mi abuelo era carpintero y, si cierro los ojos, me parece verlo sentado en su esquinita de la carpintería, en uno de los bancos de carpintero lleno de lápices, clavos, berbiquíes, lijas, escuadras… . Está en una silla pequeña, al lado de un ventanuco por el que salía el tubo de la chimenea de leña, de esas redondas y con una tapita que podías abrir con un alambre. Cuántas almendras de su campo no me habrá chafado con el martillo y puesto a asar en esa estufa… Puedo sentir el olor a madera, a leña quemada, a serrín. Y escuchar el crepitar de los maderos ardiendo y también el arrullo de las tórtolas que anidaban en las jaulas que él mismo había construido.











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