Ese Caspe del ayer: El sereno

Las Ordenanzas Municipales de 1852 dictaban las obligaciones del sereno, servidores públicos que paseaban las calles  de madrugada. Entre sus cometidos: «Limpar las farolas, encenderlas y apagarlas, anunciar cada media hora la que señale el reloj de la villa y el estado de la atmósfera, impedir ruidos y atropellos a las personas y casas, y recorrer en el término expresado su demarcación anunciando la hora al pie de cada farola».

Era un oficio exigente y normalmente bajo sospecha. En sus Anales, Cacho y Tiestos se hace eco de una advertencia del Ayuntamiento según la cual «si hay luces apagadas, que son de aceite, se les descontará el sueldo de dos o más días según la gravedad del caso». Pues vaya.

Modesto

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