El sabio oscense Pedro Alfonso

En la Historia de Aragón podemos encontrar aragoneses ilustres y algunos extraordinariamente ilustres, sin embargo, el paso del tiempo no les ha tratado a todos por igual. A pesar de su gran relevancia histórica, algunos personajes no son muy populares en la actualidad. Uno de esos grandes aragoneses desconocidos es el sabio oscense Moshé Sefardí, también llamado Petrus Alfonsi o Pedro Alfonso. ¿Le conoces? Esta semana vamos a dedicar nuestro blog a reconocer la importancia y la dimensión de su obra.

Miniatura de la obra Diálogos de Pedro Alfonso

Moshé Serfardí fue un sabio medieval que vivió entre los siglos XI y XII y que ejerció de rabino, médico y astrónomo en la ciudad de Huesca cuando era la capital del Reino de Aragón. Concretamente fue el médico personal del rey Alfonso I cuando éste era todavía un infante. Como muchos médicos en esa época pertenecía a la minoría judía y era uno de los personalidades más influyentes de su comunidad. No sabemos mucho más sobre su origen. Ni siquiera su fecha de nacimiento con seguridad. Es probable que naciese en torno al año 1062. Tampoco sabemos dónde estudió pero no cabe duda de que si era médico de la Casa Real de Aragón tendría que ser un profesional muy reconocido.

Palacio de los Reyes de Aragón en Huesca. Fuente:http://www.romanicoaragones.com

En el año 1106, cuando debía contar aproximadamente con unos 44 años, tomó una decisión personal insólita en aquella época: abandonó la confesión judía y se hizo bautizar como cristiano en la catedral de Huesca por el obispo Esteban. No se trató de una conversión fingida, como hicieron muchos judíos para ascender en la administración real, sino de una conversión real y profundamente sincera. Adoptó el nombre de Pedro, por bautizarse en la festividad de San Pedro, y de Alfonso como símbolo de fidelidad al rey Alfonso I, que fue su padrino.

Grabado con posible imagen de Pedro Alfonso.

A partir de ese momento, el recién bautizado Pedro Alfonso, se convirtió también en un brillante teólogo y pronto tuvo oportunidad de demostrarlo. Su conversión causó un enorme revuelo en la ciudad y especialmente en la comunidad judía. Sus antiguos correligionarios le acusaron de ignorante y explicaron su decisión como consecuencia de un insuficiente conocimiento de las Sagradas Escrituras.

Sinagoga de Huesca. Fuente:http://www.antonionavalmas.net

Pedro Alfonso les contestó en su famosa obra Diálogos en la que a partir de su profundo conocimiento de la Torá y del Talmud realiza una decidida apología del cristianismo frente al judaísmo. La obra se articula como un diálogo teológico entre dos personajes llamados Moisés y Pedro pero que en realidad representan a él mismo antes y después de su bautismo. A partir de ese diálogo, Pedro Alfonso contrapone sus tesis con las de los rabinos judíos utilizando todo tipo de argumentos, especialmente de carácter astrológico y médico, ciencias en las que era un gran erudito.

No es el único teólogo de la época que intenta demostrar la veracidad de la religión cristiana sobre la judía, pero si el único que lo hace manejando con sabiduría los fundamentos de la religión judía. Un dominio del tema que le permite alejarse de insultos y posicionamientos encendidos, como hacen algunos de sus contemporáneos, y le lleva a adoptar una posición conciliadora entre ambas confesiones. Algo verdaderamente extraordinario.

Santa Elena reunida con los judíos. Oleo sobre tabla de Miguel Ximénez (S. XV). Fuente:http://www.museodezaragoza.es

La obra tuvo una gran influencia y una enorme difusión. Se conservan más de cuarenta manuscritos repartidos por toda Europa, alguno de ellos en las bibliotecas privadas de los Papas. Especialmente famoso es el capítulo V en el que Pedro Alfonso aprovechó también para cuestionar los fundamentos de Islam. Lo que le valió ser utilizado como manual para la formación de los predicadores que eran enviados a las cruzadas. Incluso algunos personajes de renombre como Santiago de la Vorágine, autor de la Leyenda Dorada, se hicieron eco de sus tesis en contra de los musulmanes. Como afirma la profesora María Jesús Lacarra: Mucho de lo que Occidente conocía del Islam en la Edad Media se debía a Pedro Alfonso.

Manuscrito de Pedro Alfonso

Pedro Alfonso, respondiendo a la concepción de sabio que se tenía en la Edad Media, además de aprender e investigar, también llevó a cabo una importantísima labor científica y didáctica en otros ámbitos más allá de la teología. Gracias a su dominio del árabe, en su juventud tuvo acceso a obras científicas musulmanas y a conocimientos completamente desconocidos en Europa. Después de su conversión al cristianismo utilizó únicamente el latín en sus escritos, y a través de sus obras y su labor como profesor filtró esos conocimientos, convirtiéndose en una pieza clave para la transmisión del saber oriental en Occidente.

Astrólogos en la Edad Media

A comienzos del siglo XII viajó a Inglaterra para ejercer como médico del rey Enrique I y allí llevó a cabo una importante trabajo como científico y profesor de astrología. Algunos de sus discípulos fueron personajes como Walcher de Malvern o Adelardo de Bath, científicos relevantes que aplicaron nuevos conocimientos y técnicas aprendidos con Pedro Alfonso. Por ejemplo,  la utilización del astrolabio y el cuadrante árabe, o una metodología propiamente científica basada en la observación y la experimentación.

Astrolabio medieval

Pero su obra más conocida y difundida fue Disciplina clericalis. Se trata de una colección de treinta y tres cuentos moralizantes de origen judío, persa y árabe que, como indica su título en latín, enseñan y muestran el camino correcto para llegar a ser una persona culta (virtuosa). Cada uno de ellos encierra una moraleja de carácter ético y son verdaderamente sorprendentes. Si queréis leer alguno de ellos podéis hacerlo en el siguiente enlace:

http://webs.advance.com.ar/pfernando/DocsIglMed/pedro_alfonso_DC.html

En muchos de ellos se echa mano de animales que personifican vicios y virtudes como recurso para entender los ejemplos morales. Por eso, tuvo una gran influencia en la conformación de los bestiarios medievales.

Lucha de Ave y Serpiente del bestiario del Palacio Villahermosa de Huesca. Fuente:http://www.naturalezadearagon.com

Esta obra se difundió por España, Inglaterra y Francia poniendo por primera vez en contacto a los europeos con la sabiduría tradicional y los cuentos de Oriente Medio. Es por lo tanto una obra que tuvo una influencia fundamental en la cultura de Occidente. De hecho, varios de estos cuentos fueron incluidos, con mayor o menor literalidad, en otras famosas colecciones como El Conde Lucanor o El Libro del Buen Amor. Y también en la obra de grandes personajes de la literatura universal como Bocaccio, Dante o Lope de Vega.

Ilustración de El vendimiador de Disciplina clericalis

Pedro Alfonso volvió a Aragón en torno al año 1121 y probablemente este gran sabio aragonés, puente entre la ciencia y la cultura oriental y occidental, debió acabar sus días en la ciudad de Tudela. Dejando atrás un trabajo de erudición que ha sido clave para el desarrollo de Europa.

identidad aragonesa

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