La Oración en el Huerto

Pilarín París todavía recuerda la alegría que sentía cuando veía a esos hombres, amigos de sus padre, entrando en su casa para tomar unas pastas y vestirse de cofrades. Francisco París Guiu, conocido como “el tió Paco”, con domicilio en la calle Hilarza 29, artífice también, junto al tió Crespín Catalán, de la restauración de la ermita de San Roque en la inmediata posguerra, había recibido el encargo de Carmen Serrano “la Grosa”, mujer enjuta y delgada, siempre de riguroso luto, para que formara una cofradía y así sacar en procesión la imagen que ella misma había costeado, y que mostraba a un Jesús de Nazaret orando en el huerto de los olivos, poco antes de ser apresado.

Mediados de siglo XX. Juna Directiva de la Cooperayiva San Lamberto, con e fundadores de la Oración en el Huerto. Bernardo Doñelfa (de pie, 2º por la izq.); Benito Piazuelo (sentado, 1º por la izq.) y Francisco París (sentado, el 2º por la dcha)

Sobre 1955. Junta Directiva de la Cooperativa San Lamberto, con 3 fundadores de la Oración en el Huerto. Bernardo Doñelfa (de pie, 2º por la izq.); Benito Piazuelo (sentado, 1º por la izq.) y Francisco París (sentado, el 2º por la dcha)

El tío Paco no tardó mucho en reclutar, entre sus amistades y en el Círculo Católico o la Cooperativa de San Lamberto, unos cuantos compañeros: Francisco Hernández, Manuel Albareda, Bernardo Doñelfa, Cirilo y Miguel Barriendos, Joaquín y Manuel Guiu, Pepe el pulido, Paco Sanz polilla, Benito el soguero y su hijo Saturnino, Antonio Borruey, Martín Lasheras y algunos más. Todos ellos, labradores. Con mayor o menor fortuna, pero labradores.

Manuel Albareda Albiac, fundador de la Oración en el Huerto

Manuel Albareda Albiac, fundador de la Oración en el Huerto

Y así, el 25 de marzo de 1945, Domingo de Ramos, el mismo día en el que, por la mañana, se había estrenado el paso de La Burreta, también fundada por labradores, procesionó por primera vez la Oración en el Huerto. Salieron 17 túnicas. El tío Paco, con el bastón de cofrade mayor, y 16 cofrades, portando el paso a hombros, en dos turnos de 8. Valentín Hernández, uno de los cofrades más antiguos, todavía recuerda cómo, por expreso deseo de la señora Carmen, cuando, en la procesión del Viernes Santo el paso llegaba a la altura de su casa, calle Borrizo 47, paraban, hacían el relevo y rezaban una oración. Y así lo hicieron, con humildad y devoción, durante muchos años. Hoy, esta cofradía, la última en incorporar banda de tambores, cumple 75 años de vida. Y lo hace a lo grande, estrenando procesión. Sirvan estas breves líneas de homenaje a los fundadores, de ánimo a sus cofrades y de felicitación a todos ellos. No está demostrado que Orar sea pecado. Así que hagámoslo sin miedo.

Modesto 

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