Castillos de Aragón: ALBARRACÍN

Albarracín es museo de si mismo. Pero además tiene museo Diocesano en dependencias nobles del Palacio Episcopal, de la Forja en la calle Azagra, del Juguete en la calle del Medio en el Barrio del Arrabal, Municipal de la Ciudad en el antiguo Hospital, Paleontológico junto a la Plaza Mayor e incluso el Molino del Gato en la calle San Antonio. O sea, que es una pasada. Si los Ibn-Racin, grupo berberisco que le dio nombre, levantaran el turbante, no les gustaría marchar. Aun así estuvieron 94 años como reino independiente del Califato de Córdoba. Después Reino de Valencia, y después de los Azagra con obispado propio. Por fin en el año 1300 pasó a la Corona de Aragón y ahora es una de las más valiosas joyas de la Corona. Toda la Ciudad es Monumento Nacional, hace unos años Medalla de Oro de las Bellas Artes y el mejor día le hacen Patrimonio de la Humanidad. Lo dicho, es una pasada. Y hay que guardarla y conservarla. Para defenderla, ya en el siglo X hicieron murallas y se rehicieron en el XIV. Ahora se han de hacer no con la mampostería, ladrillo o el tapial de entonces, sino con leyes, dineros y sobre todo con ideas.

albarracin

Pedro Ruiz de Azagra se proclamó vasallo de Santa María y señor de Albarracín independiente. Hoy es mejor depender de la Unión Europea y ser vasallo del progreso y bienestar. Felipe V mandó desmantelar las fortificaciones. Ahora hay que abrirlas de par en par para que entre dinero, turistas, congresos, cultura, formación… Dos montañas acechan la ciudad. La despoblación, también. Urbanismo medieval casi intacto. Con buen tacto y con buenos contactos parece que Albarracín resurge. Muy buenas las almohábanas y la conserva de cerdo. Muy alto el castillo del Andador a 1242 m. Muy maja la Muralla del Barrio. Y el Castillo musulmán, que de eso había que hablar. De planta cuadrada, irregular, dominando todo el meandro del Guadalaviar encajado en la roca. Numerosos torreones, algún foso, algún portillo. Muchos rincones que parecen hechos para hacer fotos.Buen castillo para despedir la serie. Teodoro Pérez Bordetas ha conquistado las cimas más altas de los más altos castillos. Y como vale mucho dice que ya vale.Así que sus dibujos acaban con el milenio. Eso cree él. Pero hay mucho Aragón por pintar todavía, aunque pintemos poco. Que el año 2000 nos traiga más optimismo, más iniciativas y más rasmia para llevarlas a buen puerto. Y salud para atacar nuevos castillos.

 Gracias a los mil dos amigos ¡hala!, que nos siguen.

Texto: Miguel Caballú
Dibujo: Teodoro Pérez Bordetas
Publicado en Heraldo de Aragón el 6 de enero de 2000 
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