De cal y de arena. Una propuesta para el castillo

Reproducimos la penúltima columna de nuestro amigo y colaborador Alejo Lorén en el Periódico LA COMARCA.

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Una foto de la cara norte del castillo recibiendo la luz del atardecer colgada en mi página Facebook me hizo escribir que “al atardecer sus muros toman un color dorado que convierten las humildes piedras, engarzadas en moderno hormigón, en joya”.

Esta apreciación surgida a vuela pluma de la contemplación de una imagen del castillo de Caspe me hace retomar algo que tenía escrito sobre el mismo desde antes de que se inaugurase su rehabilitación; cuando todas las miradas curiosas trataban de escudriñar qué aparecería tras los tules verdes con que, por seguridad y en previsión de desprendimientos, se suelen tapar ahora los edificios durante las obras. Y tras ellos, e intentando descifrar los encofrados, se podía hacer cada cual su idea de lo que se hacía.

En mi escrito pretérito escribía: “El estilo con el que ha afrontado el arquitecto responsable de la actuación en el castillo de Caspe se llama brutalismo, nombre que procede del francés “béton brut” que significa hormigón crudo (o bruto). Es un estilo que tiene su esplendor durante los años 70, y se debe a la inspiración del arquitecto suizo Le Corbusier. Se basa en mostrar los materiales con que está construida Pokies la obra en bruto (de ahí lo de brutalismo). incluso no se enmascaran ni disimulan las marcas de los encofrados, antes bien, son casi sus únicas trazas decorativas de las fachadas. En el castillo de Caspe se han construido unos muros de hormigón,que no se enfoscan ni se enmascaran con otros materiales. Otra de las características de ese estilo es usar aristas rectas y limpias en sus formas, como también se aprecia en lo hecho en Caspe.

Castillo del Compromiso. Vertiente norte

Propongo como primer uso del salón que allí se está concluyendo, y una vez pasados los fastos del centenario, un congreso o seminario (en Caspe) sobre la restauración de monumentos antiguos, auspiciado por el Colegio de Arquitectos de Aragón, Así, ‘in situ’, se podrán ver los efectos de ciertas teorías, y se replantearan otras que se fueron elaborado a través de la historia”.

Pasados ya aquellos fastos y tras comprobar que lo hecho en el castillo funciona, gusta a muchos de los que lo visitan, y empieza a introducirse su nueva impronta física en el imaginario caspolino, vuelvo a mi idea de aprovechar la experiencia para un congreso sobre restauración y actuación en monumentos antiguos. Solo hace falta que alguien adecuado la recoja, ampare y fructifique.

Alejo Lorén Ros

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